¡CRISTO HA RESUCITADO!
(Largo post, lo siento). A pesar de que quizá me "apalees", sigo manteniendo todo lo escrito en el anterior post, sobre todo "el que nos gusta hacer el tonto con las cosas Divinas."
(Largo post, lo siento). A pesar de que quizá me "apalees", sigo manteniendo todo lo escrito en el anterior post, sobre todo "el que nos gusta hacer el tonto con las cosas Divinas."
Hoy ha sido un día difícil, bastante difícil. Lleno de preguntas, agobios, alguna lagrima, personas determinadas que llevo en el corazón,... Me gustaría que existiera el don de ser invisible, pero nada, que no hay "tutía". Algunas veces ¡cuánto cuesta creer en Dios y sobre todo, en las personas! En este tiempo (semanas, meses) he descubierto algo de lo que no era consciente: no puedo creer. Y, aunque no entiendas esas tres palabras, es muy sencillo. Antes pensaba que yo creía en Dios porque..., porque creía sin más al encontrarle; y cuando te ocurren determinadas cosas dentro; cuando en lo escondido se descoloca todo; cuando te dan "golpes" por un lado y por otro; cuando ya no sabes dónde esconderte, ni a quién acudir,... te das cuenta de que el don de la fe, ¡es un don muy cotizado!. Un don que se consigue de rodillas (como decía don Francisco+, primer obispo de mi diócesis) y nunca por nuestro esfuerzo.
Parece ser que en el colegio tampoco ha sido un buen día para muchos:
- Kevin no ha recuperado a su Pupi. El lunes por la tarde, en una competición de "vamos a ver quién lo lanza más alto" con María, él fue el ganador -por supuesto-, pero ese triunfo lo está pagando caro, ya que perdió a su muñeco en lo más alto de la farola que hay cerca del colegio. Todos los días va a ver qué tal sigue. Un barrendero se ha conmovido de sus lágrimas (porque dice que Pupi le pide "llevame a casa, traeme de comer, te quiero,..."), y le prometió bajárselo hoy de la farola; pero nada, que el muñeco sigue allí el pobre, a la intemperie, sin comer y sin su Kevin.
- Antonio ha llorado más que al nacer, un golpe que le han dado ha tenido la culpa; aunque le hemos hecho una cura de cosquillas, no ha vuelto a ser el mismo.
- Oliver y Nuria se han dicho de todo, sobre todo él a ella, que le ha gritado que era una hija de... su madre. Menudo berrinche el de la chiquita porque su mamá -decía- era la mejor del mundo mundial, "¡si hasta me hace magdalenas con la cara de Hello Kitty!" -le ha gritado-.
- A Marcos le traído entre los brazos un chico de Bachillerato porque le han arrollado en un partido de baloncesto (¡¿qué porras estaba haciéndo el canijo entre esos larguiruchos flacos?!). Después del gran susto que me ha dado, al ataque con "primeras curas" y... paciencia, grandes dosis de paciencia.
- Luis no ha visto la pared, y claro, ella le ha regalado un gigante chichón, un par de hielos para que bajara semejante "huevo" en la cabeza y muchas lágrimas, muchas.
- "X" tiene unos bichitos en la cabeza que no la dejan tranquila. Vamos, que tiene una familia de piojos acomodada entre sus rubios cabellos.
- Una mariquita que se han encontrado, ha perdido un ala en su intento de escapar de las manos enanas que la toqueteaban. La he hecho unos auxilios a la pobre, y finalmente la hemos dejado en una hojita verde en un sitio apartado, sobre todo apartado, porque vaya lata que le han dado a esa criatura de Dios.
- Patricia -yo- estaba hasta las narices de todo y todos. Le han alegrado las risas de las cosquillas de Antonio, pero no han podido quitar "el dolor" o las ganas de ser invisible. Si alguien sabe cómo se hace desaparecer... fiatmihi@hotmail.es
Hay más historias de este "raro" día, pero no seré más pesada. Imagino que... mañana será "otro día".
Libros Libres publica "Sacadme de aquí", escrito por Asia Bibi desde la prisión paquistaní. En ese artículo que podrás leer, está la carta que copio y pego en este largo post. Me estoy dando cuenta de que ella no necesita mi "feliz y santa Cuaresma", porque lo verdaderamente importante, lo está viviéndo como pocos:
"Mi querido Ashiq, mis queridos hijos:
(...) Desde que he vuelto a mi celda y sé que voy a morir, todos mis pensamientos se dirigen a ti, mi amado Ashiq, y a vosotros, mis adorados hijos. Nada siento más que dejaros solos en plena tormenta.
Tú, Imran, mi hijo mayor de dieciocho años, te deseo que encuentres una buena esposa, a la que tú harás feliz como tu padre me ha hecho a mí.
Tú, mi primogénita Nasima, de veintidós años, ya tienes tu marido, con una familia que tan bien te ha acogido; da a tu padre pequeños nietecitos que educarás en la caridad cristiana como te hemos educado nosotros a ti.
Tú, mi dulce Isha, tienes quince años, aunque seas medio loquilla. Tu papá y yo te hemos considerado siempre como un regalo de Dios, eres tan buena y generosa... No intentes entender por qué tu mamá ya no está a tu lado, pero estás tan presente en mi corazón, tienes en él un lugarcito reservado nada más que para ti.
Sidra, no tienes más que trece años, y bien sé que desde que estoy en prisión eres tú la que se ocupa de las cosas de la casa, eres tú la que cuida de tu hermana mayor, Isha, que tanto necesita de ayuda. Nada siento más que haberte conducido a una vida de adulto, tú que eres tan jovencita y que deberías estar todavía jugando a las muñecas.
Mi pequeña Isham, sólo tienes nueve años, y vas a perder ya a tu mamá. ¡Dios mío, qué injusta puede ser la vida! Pero como continuarás yendo a la escuela, quedarás bien armada para defenderte de la injusticia de los hombres.
Mis niños, no perdáis ni el valor ni la fe en Jesucristo. Os sonreirán días mejores y allá arriba, cuando esté en los brazos del Señor, continuaré velando por vosotros. Pero por favor, os pido a los cinco que seáis prudentes, os pido no hacer nada que pueda ofender a los musulmanes o las reglas de este país. Hijas mías, me gustaría que tuvierais la suerte de encontrar un marido como vuestro padre.
Ashiq, a ti te he amado desde el primer día, y los veintidós años que hemos pasado juntos lo prueban. No he dejado nunca de agradecer al cielo haberte encontrado, haber tenido la suerte de un matrimonio por amor y no concertado, como es costumbre en nuestra provincia. Teníamos los dos un carácter que encajaba, pero el destino está ahí, implacable… Individuos infames se han cruzado en nuestro camino. Hete ahí, solo con los frutos de nuestro amor: guarda el coraje y el orgullo de nuestra familia.
Hijos míos, (...) papá y yo hemos tenido siempre el deseo supremo de ser felices y de haceros felices, aun cuando la vida no es fácil todos los días. Somos cristianos y pobres, pero nuestra familia es un sol. Me habría gustado tanto veros crecer, seguir educándoos y hacer de vosotros personas honestas… ¡y lo seréis! (...) No sé todavía cuándo me cuelgan, pero estad tranquilos, amores míos, iré con la cabeza bien alta, sin miedo, porque estaré en compañía de Nuestro Señor y con la Virgen María, que me acogerán en sus brazos.
Mi buen marido, continúa educando a nuestros niños como yo habría deseado hacerlo contigo.
Ashiq, hijos míos amadísimos, os voy a dejar para siempre, pero os amaré por toda una eternidad.
Mamá."
¡Qué diferente es mi vida de fe a la suya! "Señor, ayúdame"
El Señor +e bendiga

Cuando escribe No se todavía cuando me cuelgan... me viene la enseñanza del Maestro sobre poner la otra mejilla.
ResponderSuprimirGracias totales por esta preciosa entrada Patricia
Mucha bendición
¡Hola Patri!
ResponderSuprimirGracias por esta carta, y por tus experiencias que nos cuentas.
Toda una vida no basta para agradecerle a Dios todo lo que me ha dado.
Y como deseo corresponderle. Pero...
Gracias!!
DTB!!
realmente emotiva la carta... gracias por mantenernos al tanto.. le había perdido el rastro a Asia Bibi. Mi oración para ella,su familia y todos los cristianos perseguidos a causa de Jesús.
ResponderSuprimirPatricia querida:
ResponderSuprimirCuando quieras desaparecer... pues... al desierto...ahí solita, tu y El, El y tu!!!
Wow, gracias por Asia Bibi...que lección tan grande, qué privilegio y qué fuerza!!!
Un abrazo,
Inés María